A veces me miro, y me comparo con un caracol. Me siento como un caracol. Soy un caracol...
Me paso la vida con la casa a cuestas, viviendo en un "mientras tanto" y haciendo y deshaciendo maletas.
De vez en cuando tímidamente me asomo un poco, saco mis "cuernecillos" al sol, pero al ver las nubes, el cielo gris y la oscuridad me asusto y vuelvo a esconderme en mi casa rápidamente mirando de reojo desde el borde de cascarón para apreciar qué pasa ahí fuera, pero bajo un resguardo seguro para no volver a sentir dolor.
A veces tengo miedo de que por error alguien me aplaste, rompa mi casa y tenga que vagar desnuda por el mundo sin más protección que mi propio yo.
A veces... soy un caracol.
28 comentarios:
Meparece muy tierno y me gusta, pero seguro que eres más fuerte de lo que nos dices, y aunue haya momentos de agazaparnos, seguro que en otras ocasiones eres capaz hasta de volar. Eso espero y creo. Así que un abrazo fuerte, y que cuando te asomes, veas un gran sol y mucha alegría.
Saludos :)
Muy bonito texto, todos sentimos a veces ese miedo, nos gustaría hacer el amor a ritmo de caracol, bueno y también cantar como manolo caracol.
Saludos blogueros
De acuerdo con los demás, me ha gustado el texto, pero no te preocupes, al final siempre sale el sol, y podrás salir con tu hermosa y gran sonrisa, muacks, un besazo, wapa, y siempre adelante, :)
Si te pasa eso Vane...yo te protejo. Qué linda y qué buena comparacíón. Un beso amiga
Felices palabras las tuyas. Leyéndote uno se siente a gusto... aunque no haga sol y tengamos que meternos en nuestras casas.
Un beso.
Bueno Vane, yo creo que todos somos un poquito caracoles, hay momentos en que nos escondemos, otros en que tememos ser aplastados... lo importante es que no seamos siempre caracoles sino también leones, lobos...
Saludillos!
Sí... tienes razón, todos nos llegamos a sentir de esa manera. Somos frágiles, inseguros, desconfiados, tememos que cualquier cosa nos desmorone por completo. Pero dentro de unos cuantos años miraré atrás y no podré reírme de mi idiotez o mi inmadurez en aquel entonces porque nunca me arriesgué. No lo pienses y sal del cascarón, ¡aunque nunca olvides donde lo dejaste!
Numca habia pensado en un caracol Nunca le di importacia me gustó tu texto lleno de dulzura un beso
Explorador.- gracias por tus palabras y buenos deseos, me asomaré discretamente a ver si es verdad que ahí fuera luce el sol!
besines
Jose Antonio.- pues sí, supongo que todos lo sentimos alguna vez.
besines
Andy.- tú siempre ahí, tan pendiente! Gracias!
Besines
Winnie.- gracias por la protección!
Besines
Miguel.- yo sí que me siento agusto viendo que me leéis!
besines
Cosillas y cosejas.- supongo que sí, que todos tenemos nuestro momento caracol.
besines
AmPi.- pues sí, debemos de dedicarnos a vivir, para no arrepentirnos con el paso de los años.
besines
Recomenzar.- las pequeñas cosas son las que más nos sorprenden!
besines
Tal vez seas un caracol, pero un caracol muy especial, en cualquier caso.
Además, al llevar tu casa a cuestas, en todas partes te sientes en casa, porque tu hogar está en todas partes.
Y no te asustes por las nubes, que la lluvia gusta a los caracoles mucho más que el sol. Y no te lo digo sólo por continuar tu símil.
Saludines.
A veces, todos somos caracoles, jamía. Entre otras muchas cosas, eso sí.
:)
Un beso, guapa!!
¡Hola, caracola!
Yo te comprendo. Yo también llevo a cuestas mi propia concha, y me escondo debajo más de lo que debería. Echo terriblemente de menos a la gallina Caponata. Es verdad que al final resultó ser una pájara, pero lo cierto es que ningún especimen femenino me ha demostrado la mitad que ella. Algunas, incluso, me confunden con el islote extraño ése que invadieron hace unos años. Tal vez, porque ni siquiera se paran a mirar debajo de mi concha. Y eso que se pierden, porque es posible que encontraran algo muy jugoso. Y mientras el sol no ilumine mi cara ni la lluvia moje mi pelo, vuelvo a esconderme, una y otra vez.
No es malo que seas un caracol. Los miedos son naturales, y a veces pueden frenarte, o bien protegerte. Forman parte de la vida y sus circunstancias, pero vienen y se van. Eso sí, hay que estar muy atentos, y saber distinguir los miedos del Miedo. Sí, ese que tú ya sabes. No puedes dejarle que te venza, lo primero porque no se lo merece, y lo segundo y principal, porque no te dejará vivir como tú sí te mereces.
Alarulf.- mil gracias por tu comentario, a veces es necesario que alguien te diga que eres especial!
besines
Lourdes.- pues sí, nos vamos adpatando...
besines
Perejil.- entonces me entiendes perfectamente, nos escondemos una y otra vez, pero tienes toda la razón, se pueden tener miedo pero no Miedo.
Besines
Muy graciosa tu entrada con lo del caracol. Tienes razón aveces pasamos las cosas importantes de la vida viéndolas desde dentro de una concha.
Estoy segura de que eso no le va a pasar a tu casa. Y creo que todos a veces somos un caracol, pero siempre también, salimos. Debemos hacerlo. Hay que salir a la vida!
Yo creo que todos tenemos algo de caracol... por suerte o desgracia.
PD: Ya he vuelto :D
Un beso!
Saca los cuernos al solllll
jajaja
Saludos y buena tarde de domingo.
Vane querida, esta vez un relato dulce, con un caracol que va por la vida y nunca para, quizás lento pero persevera en su camino....
Un abrazo amiga mía... te dejo mi deseo de una gran semana...
JALE
William.- y ni si quiera nos atrevemos a asomarnos!
besines
Verdeme.- sí, tienes toda la razón, hay que salir a la vida!
Besines
La chica de los sueños de cristal.- encantada de que hayas vuelto!
besines
La sonrisa de hiperión.- eso intento!
besines
Jale.- ahí tienes razón, el caracol, aunque lento, no se detiene y sigue caminando!
besines
¿Sabes lo malo de eso? Que a pesar de lo fácil que es verlo todo desde dentro de nuestro caparazón y de lo seguro que parece así el mundo...¡¡podemos perdernos demasiadas cosas!!
Un besoo (:
hoy yo me siento un caracol
Ariamsita.- pues sí, tienes toda la razón, esa es la parte mala, que podemos perdernos mil cosas!
besines
Milthon.- estás así??? si quieres compartimos caparazón!
besines
¡Hola! ¿Qué tal anda mi caracolilla preferida? :)
Tienes que ser valiente, y eso no quiere decir que no te escondas de vez en cuando o que vayas con el freno de mano echado, sin tirarte de cabeza a la piscina. ¡Pero es mucho mejor que no te pierdas cosas que puedan ser guays! Y para eso te deseo que no cambies la precaución inteligente por los miedos irracionales, que muchas veces no se pueden evitar los muy jodíos, ¡pero no son reales, aunque parezca que sí!
Y es que como decía Anthony de Mello, el dolor existe, pero el sufrimiento no, porque sólo es un producto de tu mente. O lo que es lo mismo, puedes sentir dolor como algo inevitable, pero si te lo tomas con optimismo y de forma positiva, no sufrirás. ¡Todo depende de cómo se tome uno las cosas!
PD: Te mando unos mimitos, que seguro que te vienen bien para curar las heridas…
Amigo Perejil! Bienvenido de nuevo! Pues aquí sigo en modo caracolilla, pero sacando poco a poco los cuernecillos al sol, que tampoco es plan de esconderse tanto.
Gracias por tus observaciones!
besines
No tengas miedo, tú puedes con eso y más. Mereces mucho la pena. Un beso!
Principito.- mil gracias! Tú sí que mereces la pena!
besines
Vane: a veces hay que arriesgar para ganar, y algunas incluso dejarse llevar sin pensar en el próximo minuto, difrutando el momento!
un abrazo caracola!
Sí, Tishta, tienes razón, sin arriesgar nada se puede en esta vida!
besines
Publicar un comentario en la entrada